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viernes, 25 de julio de 2008

Castigo divino

-¡No lo entiendo! -Bramó Zeus, mientras se rascaba la barba -¿Acaso estos humanos son imbéciles? Creo que dejé bien claro que el mundo de los cielos sería SOLAMENTE para los valientes, los intrépidos... - ¿Y? ¿Cual es el problema, padre?- Respondió Atenea -¿El problema? ¡Todo! No solo ya no se me venera como en la antigüedad, ni siquiera se me sacrifica un puñetero buey en Atenas, sino que, además, ahora todo el mundo se ha vuelto idiota y monoteísta!

-¿Y que problema hay? los tiempos cambian y las creencias también, no me seas carca y deja de lloriquear... Por cierto, me voy a la playa con Apolo y su hermana ¿te traemos algo? ¿un helado?- No gracias.- Contestó el dios del olimpo antes de quedarse, pensando, completamente solo, en su butaca de piel sintética delante de su televisor panorámico de muchísimas pulgadas.

Y es que no acababa de entender como hace tan solo unos miles de años era temido y respetado por todo ser vivo en el viejo mundo, y ahora sin embargo solo servía para aconsejar al irresponsable de Alá, al hippy de Buda o al inútil de Dios... ¡Y ni siquiera se dignaban a aparecer por su apartamento! Una consulta telepática y a tomar por culo; y es que el viejo Zeus añoraba los tiempos pasados en que podía hacer lo que quisiera, un paseo por aquí, un polvito por allá, y si alguien le molestaba, un par de rayitos y punto.

Pero no recordaba cuando empezó a irse todo a la mierda, de repente se encontró que todo el mundo adoraba a otros dioses y que una gran inmobiliaria estaba construyendo un complejo turístico en el monte Olimpo ¡Le habían plantado un punto de información al turista encima de donde tenía su majestuoso trono! y había un telescopio justo donde tenia la cama, la misma cama donde engendró a buena parte de sus hijos...

Pues ahora se van a enterar, me cago en la puta, les voy a montar un show que se van a acordar de mi para toda la vida, ya va siendo hora de que respeten un poco a los viejos dioses!- y cogiendo el teléfono hizo una llamadita. -¿Telefonista? Necesito llamar a Gizeh, Egipto... Sí, el número es el 2243563 gracias, espero... ¿Ra? ¿Eres tú viejo amigo? ¿Como te va? Me alegro, oye, ¿tu te apuntarías a una gran fiesta que montaré el próximo mes? Sí, como en los viejos tiempos. ¿Si? Perfecto, oye, llama al loco de Thor y díselo, yo se lo diré a Manitú y a los viejos aztecas ¿vale? Venga, un abrazo y recuerdos a la familia...

Al cabo de 24 días, en el jardín de un pequeño apartamento, en la también pequeña isla de Ítaca se reunieron siete viejos amigos y, después de tomarse un par de Jack Daniel's escucharon la idea del anfitrión y, estando todos de acuerdo, decidieron vengarse de los estúpidos humanos y de paso hacerles una pequeña putada a esos diosecillos que se creían intocables. Fijaron fechas, se enseñaron fotos de la familia, bebieron y comieron, rieron y finalmente se fueron todos a sus respectivas casas con una amplia sonrisa en sus rostros, pues no podían disimular la ilusión que les hacía volver a las andadas después de tantos siglos.

Pasaron los días, las semanas, los meses y llegó el día señalado. Zeus cogió la mochila y se fue a las afueras de la ciudad, y sujetando un gran chivo lo degolló y murmurando frases en un idioma ya olvidado por los humanos, cogió gran parte de la sangre del chivo y la metió en una botella de Coca-cola. Al cabo de ocas horas se presentó en una de las productoras de música mas importantes de Grecia y adoptando la apariencia de un conocido presentador de televisión, del cual omitiremos el nombre por respeto a todos, se coló en el despacho del director. Le dio a beber de la botella de Coca-cola y le comentó la posibilidad de grabar un disco. El director, manso como un corderito le dio carta blanca para hacer lo que quisiera... Y la maldición cayó sobre toda la humanidad.

Esta es la explicación, en pocas palabras, de porque en todas partes del mundo, siempre hay el típico presentador imbécil, patético y tonto del culo, que le da por sacar un disco asqueroso, que sin saber como, acaba siendo superventas, y es que las venganzas se sirven frías, si, pero mejor si están acompañadas de un sonido atroz... ¿o es que os pensabais que el gran Atila arrasó pueblos enteros sin decir ni pío?

Desde entonces, aquí en España sufrimos las terribles consecuencias de personajes como Leticia Sabater, Bertín Osborne, Antonio Hidalgo, y un largo etcétera que prefiero no nombrar para que los viejos dioses no vuelvan a castigarnos con semejantes plagas, porque eso sí son castigos y no las siete mierdas de plagas que nuestro actual dios envió a los egipcios.